Pros
Los compañeros, ojalá se puedan ir todos de ahí
Cons
La cultura está marcada por la presión constante, la desorganización y la falta de planificación. Se priorizan los resultados inmediatos sin tener en cuenta los medios ni las condiciones del equipo. El horario flexible implica disponibilidad total, incluyendo fines de semana. No se respeta el tiempo personal, y no contestar fuera del horario puede interpretarse como falta de implicación. Algunos aspectos importantes —como no cogerse más de una semana de vacaciones o la obligación de hacer guardias no remuneradas en festivos— no se comunican hasta que ya estás dentro. Sobra decir que el sueldo que te pagan está muy por debajo de la media, tienen a programadores muy preparados en la banda de los 20K. Tampoco hay estabilidad, hoy pueden decirte que cuentan contigo y mañana estás fuera. A nivel técnico, la deuda acumulada es enorme y no hay intención de resolverla. La formación brilla por su ausencia: se espera que llegues sabiendo todo y que resuelvas por tu cuenta sin apoyo alguno.
Lo único que parece importarles es usar nombres en inglés y tener muchas reuniones.