Todo iba bien hasta que mencionaron que el trabajo desde casa, tres veces por semana, está condicionado a la evaluación de desempeño mensual. En caso de obtener una calificación media-baja o baja, se debe asistir cuatro días a la oficina con el objetivo de mejorar el rendimiento. Si en la siguiente evaluación el desempeño vuelve a ser bajo, se debe asistir de forma presencial los cinco días de la semana. Esto genera cierta sensación de presión. Además, realizan evaluaciones de desempeño cada mes, cuando normalmente este tipo de evaluaciones se realizan dos veces al año. Muy extraño.