Fue una experiencia muy gratificante. Pasé por dos instancias fluidas donde me sentí cómodo para explicar que, para mí, la gastronomía fue una escuela de ingeniería práctica. Pude contar cómo desarrollé herramientas ante la necesidad, desde lo urgente (enfriar una salsa rápido para el despacho) hasta lo estratégico (proyectar la producción del mes), conectando ese pasado operativo con las habilidades que puedo aportar hoy.