Proceso de entrevista excesivo y poco considerado con los candidatos.
Comienza con una prueba técnica que no es un simple test, sino un proyecto de varias semanas relacionado directamente con su nicho. Una inversión de tiempo enorme que cualquiera esperaría se valore de manera seria. Luego, la entrevista con HR, que se anuncia como general, termina siendo un cuestionario técnico cargado e innecesario, sin coherencia con lo anunciado. A eso le suman un examen de razonamiento con 50 preguntas de figuras en apenas 10 minutos, un filtro arbitrario que nada aporta a la evaluación real de un perfil técnico.
El paso final es una entrevista con cinco personas al mismo tiempo. Allí lo que hacen no es dialogar ni conocer tu razonamiento, sino lanzarte preguntas técnicas una tras otra con actitud pedante y con la clara intención de que tropieces. No permiten desarrollar bien las respuestas, interrumpen y no formulan las preguntas de manera clara, lo que convierte la dinámica en un ejercicio de desgaste y no en una evaluación justa.
Tras superar todo este recorrido, con una prueba técnica que incluso reconocieron como buena, el desenlace fue simplemente decir que no tengo “suficiente experiencia”. Lo que transmiten no es que busquen talento con potencial, sino un candidato imposible de encontrar, con experiencia perfecta en todo y cero margen de aprendizaje.
Un proceso largo, agotador y mal diseñado, que desperdicia el tiempo de los candidatos y refleja expectativas poco realistas.