El proceso de selección se desarrolló en varias etapas. En primer lugar, tuve una entrevista con la reclutadora, en la que mantuvimos una conversación inicial para evaluar si mi perfil encajaba con el puesto y con la filosofía de la empresa.
Posteriormente, me enviaron una prueba que consistía en realizar un análisis de marketing y el diseño de una marca, incluyendo dos propuestas diferentes. Tras completar esta tarea, presenté mi trabajo al director de arte y a una persona del equipo de recursos humanos.
El proceso llegó hasta este punto. En caso de haber avanzado, las siguientes fases habrían sido dos entrevistas adicionales: una con el equipo y otra final con el CEO, aunque finalmente no fue así.