En la entrevista, el entrevistador fue profesional y amigable, creando un ambiente cómodo. Hizo preguntas desafiantes sobre habilidades técnicas y experiencias previas, evaluando la capacidad del candidato para resolver problemas complejos y adaptarse a situaciones difíciles. La conversación fluyó bien, y el candidato sintió que pudo demostrar su idoneidad para el puesto y encajar en la cultura de la empresa.