Participé en un proceso de selección para un puesto de diseñadora gráfica. Realicé la entrevista el 12 de abril y posteriormente se me solicitó una prueba que incluía varias piezas de diseño (banners, landing y email), a la que dediqué aproximadamente dos días de trabajo.
Lo que más me ha decepcionado no ha sido no ser seleccionada, sino la gestión del proceso y la comunicación. Tras enviar la prueba, pasaron varias semanas sin recibir noticias y tuve que contactar en varias ocasiones para pedir una actualización. Finalmente, el 26 de mayo recibí una respuesta automática indicando que continuarían con otros candidatos.
Entiendo perfectamente que una empresa pueda elegir otro perfil, pero considero que cuando se solicita una prueba que requiere una inversión importante de tiempo, los candidatos merecen una comunicación más clara y un seguimiento más cuidado durante el proceso.