Solicité el puesto por LinkedIn. Me contactaron por teléfono a mediados de julio para explicarme los detalles de la oferta, los valores de la empresa, franja salarial, etc. A la semana siguiente tuve una primera entrevista online con la responsable del proyecto, y a la semana aproximadamente me contactaron por whatsapp para comunicarme que avanzaba a la siguiente fase, y que retomarían a mediados de agosto, después del parón por vacaciones. A finales de agosto, al no haber tenido noticias, contacté con ellos y me confirmaron que seguía en el proceso. Me llamaron esa semana para fijar la segunda entrevista, esta vez con el "buddy talent", que valoraría si encajaba con los valores y el espíritu de la empresa. Esta segunda entrevista tuvo lugar a la semana siguiente. Poco después me comunicaron que había pasado a la siguiente fase, que sería una entrevista presencial en sus oficinas con el director comercial, y me emplazaron para un viernes de mediados de septiembre por la tarde. Ese mismo día me cambiaron la entrevista a online, y luego me retrasaron la hora. Al final de esta entrevista, el CCO me aseguró que contactarían conmigo en unas dos semanas, antes de fin de mes, para comunicarme el resultado del proceso, y si pasaba a la última fase, me emplazarían para una última entrevista presencial.
A principios de octubre, al no tener noticias, contacté por whatsapp con la persona de RRHH que había sido mi contacto durante todo el proceso, y con la cual había mantenido anteriormente una comunicación cordial y fluida por ese mismo medio, y para mi sorpresa ni llegó a leer mi mensaje ni por supuesto me contestó.
Durante esos meses había leído las otras dos entrevistas publicadas en esta plataforma con experiencias muy parecidas, pero me resistía a creer que un proceso en apariencia cordial pudiese dar un giro tan brusco e inexplicable hacia lo que hoy en día popularmente se conoce como "ghosting", pero en mi caso así ha sido, con lo cual ratifico todo lo relatado en esas entrevistas.
Hace poco he visto que han vuelto a publicar la oferta de empleo en varias plataformas, entre ellas LinkedIn.
Por supuesto, entiendo que pueda no encajar en el perfil que buscan, y que incluso después de haber pasado tres entrevistas finalmente no les convenciese, por el motivo que sea.
Lo que no entiendo es la falta de respuesta. Un simple mensaje comunicándome que finalmente me habían descartado hubiese sido más que suficiente. No les hubiese pedido explicaciones, y les hubiese deseado lo mejor, tanto para el proyecto como para el candidato seleccionado. Pero este tipo de conducta da muestra de una falta total y absoluta por los candidatos y por el tiempo que han dedicado al proceso, Y, para mí, habla también de una doble moral, la de una empresa que de cara a la galería proclama su amor y preocupación por los animales, y habla en sus redes sociales de campañas a favor de la salud mental, pero que en la práctica no parece preocuparse demasiado por las personas, y desconoce totalmente lo que es la responsabilidad afectiva, algo tan básico como que en cualquier relación, incluso en aquella que se establece en un proceso de selección, todo lo que se hace y se dice tiene un impacto en el otro, e implica cuidar nuestras palabras y nuestras acciones.
Espero que este testimonio sirva de ayuda a quien se plantee entrar en un proceso de selección con esta empresa.